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Qué tipo de piel tengo?

Hoy os traigo un post profundizando en el tema de la piel. Viendo el interés en los conocimientos básicos, que parece que mucha gente olvida mencionar, vamos a ver si sabemos realmente cuál es nuestro tipo de piel.

POR QUÉ LA PIEL ES ASÍ

¿Alguna vez os habéis preguntado por qué una piel es seca, grasa, o mixta?

La piel necesita un equilibrio entre agua y grasa, y ambos elementos son necesarios para el buen funcionamiento de la misma. De hecho, en la superficie de la piel tenemos la barrera hidrolipídica (el PH), que es lo que nos protege del entorno y sella nuestra piel asegurándonos que no se deshidrate. Está compuesta por esa mezcla de agua y lípidos y si dejamos a la piel sin uno de los dos componentes estaremos desprotegidos.

Por tanto nuestro objetivo siempre será buscar ese equilibrio.

Veamos los diferentes tipos de pieles y cómo podemos encontrarlo.

PIEL SECA

Una piel seca está desequilibrada, tiene más parte de agua que de grasa, con lo cuál el objetivo es darle esa parte de lípidos (repito, es la forma bonita de llamar a la grasa) de la que carece.

Las características son:

El poro lo tienen mínimo e imperceptible con lo cuál se ven más luminosas.

Destacan por la ausencia de brillos, por tanto el maquillaje les aguanta perfecto todo el día, no suele moverse (a las que el maquillaje les desaparece normalmente es porque están deshidratadas y la piel se nutre de lo que puede, pobrecilla…).

Suelen ser finas, a veces con sensibilidad, y pueden verse rojeces.

Son las que sufrirán antes que las demás el paso del tiempo, ya que si no están suficientemente hidratadas, al ser tan finas, se marcan con mayor facilidad las líneas de expresión (No se puede tener todo en la vida chicas…). Al envejecer su tendencia natural es la arruga.

En las pieles secas las sensaciones son de tirantez al despertar o salir de la ducha y sensibilidad ocasional.

Buscaremos texturas ricas en todos los productos de tratamiento, desde desmaquilladores en aceite, en crema o leches limpiadoras para pieles secas, tónicos suavizantes, mascarillas hidratantes o nutritivas… Las cremas serán de textura normal a rica dependiendo del grado de sequedad.

PIEL NORMAL O MIXTA

La piel normal no suele existir, es decir, no hay piel que este perfectamente equilibrada de forma natural.

Lo habitual son las mixtas, que en la zona T (frente, nariz, mentón) tienen exceso de lípidos mientras que las mejillas suelen ser secas, es decir, les faltan lípidos.

Estas son las más complicadas porque encontrar una rutina diaria para tenerlas en perfecto equilibrio es una tarea que lleva mucho tiempo.

Sus características son:

Estas pieles normalmente tienen brillos y un poro más dilatado y visible en la zona T como he dicho anteriormente, mientras que las mejillas suelen ser secas y de textura más fina.

Algo importante en estas pieles es que suelen deshidratarse con facilidad por nuestra rutina facial, ya que se tiende a confundir, y al ver brillos se intenta quitar grasa con productos astringentes o matificantes, por lo que al final, las mejillas acaban deshidratadas.

Al desmaquillar o salir de la ducha, por ejemplo, la tirantez sólo se nota en las mejillas y no en la zona T (Frente, nariz y mentón). A lo largo del día el maquillaje tiene menos duración en esta misma zona a consecuencia del exceso de grasa, que ocasiona los brillos.

Este tipo de piel hay que limpiarla con productos equilibrantes, que son los que quitan la grasa de las zonas dónde la haya, y aportan confort a las mejillas.

Si os molesta mucho los brillos yo siempre aconsejo un gel o mousse limpiadora, por ejemplo, para quitar ese exceso de grasa, combinado con un tónico hidratante para la zona de las mejillas, así atiendes las necesidades de ambas.

Aquí, por ejemplo, utilizar un sérum controlador de la grasa en esa zona es buena idea, y encima poner una hidratante en textura crema gel o crema. Suelo aconsejar poner la crema principalmente en las mejillas, y cuando nos quede el resto en los dedos, en vez de limpiarnos con agua, aprovechemos para hidratar la zona T con menos producto.

Lo más importante es no obcecarnos en quitar grasa por encima de todo, porque sé que odiáis los brillos, los poros, y en general la zona T, (yo también) pero pensad que vuestras mejillas no tienen la culpa, ella son secas y moninas, cuidadlas.

PIEL GRASA

Al contrario de la piel seca, la piel grasa tiene un desequilibrio en la parte lipídica. Las glándulas sebáceas trabajan más de lo que deben, por lo tanto hay un exceso de grasa que odiamos en la juventud y madurez, pero que agradeceremos en una edad más avanzadita.

Las características de estas pieles son:

Principalmente se diferencian por los brillos, los poros son visibles, normalmente dilatados y a veces el acné está presente.

Estas pieles luchan diariamente contra la poca duración del maquillaje, y sus principales aliados deben ser los primers controladores de grasa y los polvos fijadores.

Son pieles más gruesas y menos luminosas. La luminosidad es cúando tu piel refleja la luz, por tanto una piel con poro cerrado, casi imperceptible, la reflejará mejor que una piel gruesa con poro dilatado.

Al envejecer no sufren las arrugas, sino la pérdida de firmeza, ya que es una piel que pesa más y tiende a descolgarse (odio utilizar estas palabras, pero quiero que sea lo más gráfico posible).

Normalmente adoran el agua, les gusta la sensación de limpieza refrescante… No saben lo que es la tirantez. La sienten oleosa, les molesta el brillo (yo lo he sufrido y es horrible) y su maquillaje desaparece en cuestión de minutos si no lo fijan con los productos adecuados.

Por favor os ruego que no vayáis a muerte con ella. Me pasé años quitándole la grasa. TODO lo utilizaba oil-free, todo astringente, todo matificante, y no ponía hidratante porque pensaba que me la engrasaría más. ¿Que conseguí? Un brote de acné, y más grasa.

El efecto rebote existe, y es que subestimamos la inteligencia de nuestra piel. Si os digo que necesita agua y grasa es porque es cierto. Y cuando detecta que le falta grasa empieza a producir más, a veces en cantidades desmesuradas, y veo cientos de casos de pieles acnéicas que sólo hacen que secar, secar, secar y secar, y cada vez tienen más granitos y la piel en peores condiciones.

Cuidado con deshidratar la piel! Y de verdad, yo estuve luchando contra ella y en el momento que decidí equilibrarla e hidratarla, fue cuando mejor la tuve y los granitos mejoraron considerablemente.

Por tanto, como rutina facial, geles y mousses limpiadoras (adoro las mousses, o espumas), tónicos equilibrantes… y en cuestión de tratarla hay muchas combinaciones.

Para las que tienden a deshidratarse yo recomiendo sérum hidratante para asegurarme esa parte, y encima cremas en texturas gel o fluidas con el tratamiento que queramos (preventivo, antimanchas, etc).

Para las muy muy grasas, sérums matificantes para controlar el problema y puede que cremas oil-free pero muyyyy hidratantes, que aporten mucha agua. Odio todo lo oil-free pese a que los dermatólogos se empeñen en ello.

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¿Queréis que profundicemos más en los tipos de piel, viendo el tratamiento para cada una? ¿Qué os ha parecido el post? ¿Sabíais el tipo de piel que tenéis, y lo cuidáis como toca?

Dejadme un comentario aquí mismo, y los responderé lo más rápido posible.¡ No os olvidéis de compartirlo y sí no queréis perderos ninguna publicación suscribiros al blog! Saludos.

10 preguntas a los aceites minerales

Hace más de cien años que los aceites de origen mineral se usan en cosmética. Desde hace algunas décadas, son algunos de los componentes que más confusión generan entre los consumidores. Existen muchos mitos y creencias erróneas. ¿Cómo afectan a la salud de la piel? ¿Son “naturales”? ¿Son más seguros los aceites vegetales?.

1. ¿Qué productos cosméticos los contienen? Acabamos antes si formulamos la pregunta a la inversa, ya que son de los componentes más habituales en cosmética.

Aceite de parafina, aceite de petróleo, parafina líquida, petrolatum, vaselina, mineral oil, silicone quaternium, methylsilanol, cera microcristalina… Si estos ingredientes aparece en las etiquetas de tus productos, significa que estás aplicando aceites minerales sobre tu piel.

2. ¿Por qué se usan tanto en cosmética? Son incoloros, inodoros, poco irritativos, de baja toxicidad, no se oxidan, son baratos y se mantienen en buen estado.

Por eso los aceites minerales se usan ampliamente en las industrias cosmética, farmacéutica y alimentaria, entre otras. Funcionan muy bien como vehículo o excipiente ­para los agentes activos del cosmético. Esto permite que estos actúen en las mejores condiciones.

En dermatología se consideran componentes seguros e higiénicos por su bajo nivel de penetración en la piel.

O sea, más o menos recomendables según la patología y el tipo de piel, pero en ningún caso negativos.

3. ¿Qué son exactamente? Los aceites minerales son complejas mezclas de hidrocarburos, que se obtienen por destilación del petróleo crudo. Como el petróleo que usamos como combustible, los aceites minerales pasan por un proceso de refinado del que se obtiene materiales altamente purificados. De hecho, se consideran los derivados del petróleo más refinados y puros.

4. ¿Qué beneficios aportan? Un aceite mineral por sí mismo no tiene propiedades curativas para la piel: permanece en la superficie y no puede llegar hasta nuestra sangre. Sus efectos son más físicos que biológicos: forma una barrera relativamente impermeable entre la piel y el aire, y actúa como un agente oclusivo que retiene la humedad. Protege la piel, la suaviza y evita irritaciones causadas por el entorno.

Estas cualidades físicas derivan en efectos biológicos hidratantes y calmantes. Contribuyen a reparar la piel dañada y a mantenerla sana. Los aceites minerales son muy eficaces para mantener la piel hidratada, por lo que abundan en todo tipo de productos: cremas, geles, sombras de ojos y labiales, mascarillas…

5. ¿Qué efectos negativos pueden tener? El uso excesivo de aceites minerales puede conducir a una sobrehidratación de la piel que a largo plazo puede ser contraproducente. La piel se acostumbra a la ayuda de los aceites y entra en un ciclo vicioso en el que ya no es capaz de hidratarse y protegerse por sí misma. Si no tienes una piel seca, intenta evitar un exceso de productos con una alta concentración de aceites minerales.

6. ¿Son naturales? El petróleo del que se obtienen los aceites minerales se forma a partir de organismos vegetales y animales sepultados durante millones de años. Aunque los procesos químicos del refinado hacen que no cumplan los requisitos de la cosmética “natural”, al ser los aceites minerales materias inertes el proceso químico es muy seguro; por eso se usan en farmacia y en alimentación.

7. ¿Son comedogénicos? Uno de los efectos negativos que se atribuye comúnmente al aceite mineral es que es comedogénico, es decir, que al ser oclusivo, bloquea los poros de la piel y facilita la aparición de comedones o espinillas.

En 2005, un extenso estudio publicado en el prestigioso Journal of Cosmetic Dermatology concluyó que el aceite mineral no es comedogénico. Si tu piel es propensa al acné debes buscar productos catalogados como “no comedogénicos”. Un cosmético “sin aceites minerales” no es garantía de nada.

8. ¿Son cancerígenos? Otro mito atribuido al aceite mineral es que contiene carcinógenos. Si bien es cierto que hay derivados del petróleo, como algunos compuestos policíclicos aromáticos, que pueden contenerlos, el aceite mineral usado en cosmética está altamente refinado y libre de dichos compuestos.
Su pureza está regulada por diversos organismos internacionales. No existen estudios dermatológicos o médicos que adviertan de la relación entre el uso de aceites minerales y ningún tipo de cáncer.

9. ¿En qué se diferencian de los aceites vegetales? Según un amplio estudio publicado en el 2012, las diferencias entre los aceites vegetales y minerales son mínimas y se centran en su capacidad oclusiva.
Los aceites minerales son más eficaces para hidratar y proteger la piel, mientras que los vegetales tienen una eficacia biológica superior para otros usos, como blanquear la piel o aliviar la picazón. En conclusión, los aceites vegetales o minerales son más o menos recomendables según el efecto que se busca y las características de cada piel.

10.¿Conviene evitarlos? Si no tienes problemas de piel seca ni otras complicaciones para las que el dermatólogo te haya dado indicaciones específicas, evita productos con alta concentración de aceites minerales.

En bajas cantidades, simplemente ayudarán a los agentes activos a actuar y contribuirán a la hidratación de tu piel. Recuerda que lo más recomendable siempre es utilizar únicamente los cosméticos que tu piel necesite para estar sana, ni más ni menos.

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Una vez hechas las aclaraciones, ya depende de vosotras la opción de utilizarlos o no.

Yo intento quedarme con elaboraciones que no los contienen o que las contienen en pequeñas cantidades. Aunque si un cosmetico me funciona bien y figuran en su composición, no pienso dejar de comprarlo.

Pero todo es cuestión de gustos y de ir probando que nos da mejor resultado.

Y vosotras ¿Usáis aceites minerales? ¿Qué os parecen?

 

Cine, cine, cine

Si, este verano he participado en una película de cine: “Edgar y la anoetoestenia”. No busquéis la palabreja porque no existe.

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Se trata de un largometraje de cine independiente que ha dirigido Guillermo Barreira. El guión trata sobre un chico un tanto rarito que se inventa una enfermedad (la anoetoestenia).

LLegué a la película a través de la academia donde he realizado mis estudios de maquillaje y caracterización y debo decir que la experiencia ha sido increíble. En el mundo del cine todo el mundo esta un poco loco.

Las sesiones eran maratonianas. comenzábamos a las 8 de la mañana y terminábamos a las 8 de la tarde. A primera hora teníamos que maquillar y peinar a todos los actores y el resto del día lo dedicábamos a retoques o a maquillar a los actores secundarios. Creeros que los actores son de lo mas presumidos, ellas y ellos, siempre con la mirada puesta en ti para que les confirmes que están bien. En los maquilladores y peluqueros depositan toda su confianza porque somos los últimos que los vemos antes de salir al set de rodaje.

En esas circunstancias y con el calor de los focos los maquillajes tenían que aguantar mucho tiempo y he podido poner a prueba un montón de productos de los que os iré haciendo reseñas poco a poco. Lo que si os puedo decir es que he gastado dos envases de polvos translucidos, ya que los brillos aparecían en el combo aunque no los vieses en la realidad.

El set en silencio absoluto, y cuando digo absoluto es eso, que no se te puede caer ni una pequeña brocha al suelo. Todo el mundo muy concentrado, en tensión

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El protagonistaimg_3654

Así se ve el combo, hay que estar muy atento a los retoques

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También en exteriores

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Y después de tantos días de trabajo intenso, así queda el set cuando se grita el ultimo “corten”.

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Sensación de vacío.

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Me quedo con la magnifica experiencia, con los excepcionales compañeros de trabajo, con las nuevas amistades y con la sensación del trabajo bien hecho.

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